¿Quién es …
Nuestra Señora del Sagrado Corazón?
Por el Padre C. Braun, M.S.C.,
(Ex-Superior General de los M.S.C.)
Celebramos la fiesta de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, una buena oportunidad para preguntarnos acerca del lugar que María debería tener en nuestra vida personal y en la de nuestras comunidades. Sabemos que el Padre Julio Chevalier (fundador de los Misioneros del Sagrado Corazón) estaba profundamente convencido de que María debe ocupar un lugar especial en nuestra vida y en nuestra misión dentro de la Iglesia.
Fruto de la reflexión sobre el misterio de María
¿Cuál es el origen de esta advocación? El P. Chevalier insistía en que el título no vino a partir de una revelación o aparición, sino que fue fruto de la reflexión sobre el misterio de María, la Madre del Señor la "Theotokos" (Madre de Dios).
Escribe el P. Chevalier ("N.S. del S.C." 1895, Pág. 19): "La Devoción a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, y quisiera insistir en esto, no es en manera alguna objeto de una revelación o intervención sobrenatural. Brota como una consecuencia de la divina maternidad, que es la fuente de toda grandeza y de todas las prerrogativas de María".
La 'consecuencia' anteriormente mencionada no es un simple ejercicio intelectual, sino un descubrimiento que el P. Chevalier hizo, y en el que profundizó, mediante la oración y meditación: "El título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón fue como un rayo de luz... la respuesta de María a las promesas de sus hijos... Esta invocación parecía cada vez más atractiva y oportuna, era inagotable tema de meditación" ("El Corazón de Jesús en su relación con María" 1884, Pág. 6).
Mediante la Oración y la meditación crecemos en el entendimiento de este título.
El P. Chevalier hizo hincapié en que él no quería proponer una nueva doctrina sobre María, sino simplemente expresar de una manera nueva y relevante "la constante fe de la Iglesia" acerca de Ella. En su forma, este título es nuevo, pero la idea que expresa es tan antigua como la devoción a María.
Siempre deberíamos recordar que fue en la oración y en la meditación donde el P. Chevalier dio este título a María, y que será también mediante la oración y la meditación como sus seguidores tenemos que crecer en el entendimiento de este título. El quiso combinar de manera nueva las dos devociones importantes de su tiempo: la devoción al Sagrado Corazón y la devoción a María. Y vio en ellas más que puras devociones: el extracto, la substancia de nuestra fe.
"Nuestra Señora del Sagrado Corazón" no era solamente para el P. Chevalier un nombre, era sobre todo una forma de presentar y conocer a María, una manera de contemplarla y de rezarle, una síntesis de la vida, tradición de devoción y teología que se encuentra en la Iglesia desde los tiempos del Nuevo Testamento, en relación con el papel que Dios ha concedido a María en su Plan de Salvación".
Nos presenta a María en relación con Jesús, y con toda Trinidad.
Este título de María es uno de los pocos que la relacionan explícitamente con su Hijo -y sobre todo con el Corazón de su Hijo-, que concentra el misterio de su ser y la esencia de su misión. Una de las características del título es que no nos presenta a María sola, sino en relación con Jesús, y a través de El con toda Trinidad.
Para entender mejor este título mariano, conviene recordar que el P. Chevalier no tuvo una visión solamente piadosa del Corazón de Jesús. El Corazón era el Corazón del Verbo Encarnado, entendido a la luz del prólogo del Evangelio de San Juan y de toda la teología contenida en Colosenses 1, 15-20. (Ver nota 1)
Sin haber tenido como origen una operación, sin haber nacido en un lugar de aguas milagrosas, el atractivo popular de la devoción a Nuestra Señora del Sagrado Corazón durante y después del tiempo del P. Chevalier ha sido extraordinario. Rápidamente se extendió por todo el mundo de una forma verdaderamente asombrosa.
El poder de intercesión de María sobre el Corazón de su Hijo
Un punto central de atracción fue, por supuesto, el poder de intercesión de María sobre el Corazón de su Hijo; y éste fue, sin duda, un elemento esencial para el P. Chevalier pero visto siempre en el contexto de un conocimiento profundamente teológico de la relación de María con su Hijo, a la luz de la constante enseñanza y práctica de la Iglesia acerca del puesto de María en el plan de Dios.
En la explicación y vivencia de su fe en la meditación de María, el P. Chevalier no dejó lugar a dudas en cuanto a la mediación única de Cristo.
"Empecemos por establecer claramente una verdad fundamental, a saber que Jesucristo es el único verdadero mediador entre Dios y los hombres, y que sólo El, en el estricto sentido de la palabra, merece "ser escuchado"• que "solamente" El, por sí mismo, tiene un poder infinito, y que "solamente" de El es de quien María recibe todo lo que Ella posee" (N.S. del S.C., 1895, Pág. 169).
Las múltiples relaciones entre la Madre y el Corazón de su Hijo,
le dio una profunda confianza en "su poder sin limites".
Lo que el P. Chevalier entendía acerca de María estaba basado en la teología, pero no era una pura abstracción. Era esencialmente una actitud de profunda confianza filial en María, Madre del Redentor y Madre nuestra, una actitud que impregnó toda su vida y misión, una actitud que él encontró resumida en el título "Nuestra Señora del Sagrado Corazón".
Las múltiples relaciones entre la Madre y el Corazón de su Hijo, le dio una profunda confianza en "su poder sin límites" el inexplicable poder sobre el Corazón de Jesús, concedido a Ella en el plan de Dios. un poder que no tiene nada que ver con superioridad ni dominio, sino que proviene del amor y de la mutua confianza entre una madre y su hijo, que puede alcanzar posibilidades sin límite; además, sobrepasa el amor natural de una madre hacia su hijo, ya que se trata del amor derramado en Ella por el Espíritu del Señor y con una esperanza que no puede ser defraudada (Romanos 5, 5); pero el poder que ella tiene como intercesora le viene principalmente de la misión que Dios libremente le asignó.
"Dios no estaba obligado en justicia a concedérselo. Si lo han hecho, ha sido por pura bondad hacia Ella y hacia nosotros" ("N.S. del S.C." 1868 Pág. 15).
El énfasis del P. Chevalier en la intercesión de María la sitúa en un contexto esencialmente misionero: su tarea consiste en llevar el mundo con todas sus preocupaciones al Corazón de su Hijo, y el Corazón de su Hijo al mundo.
(Tomado de "El Siervo" Número 60, Junio 1995)
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(Nota 1) Colosenses 1, 15-20.
"El es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia. El es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia: El es el Principio, el Primogénito de entre los muertos, para que sea él el primero en todo, pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud, y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos." (Colosenses 1, 15-20.)
(La misma idea esta expresado en el himno de la Comunidad “Siervo Soy”
donde dice:
“Todo tiene consistencia
Solo en Él, solo en Él”. JFF)
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