Textos sobre la Contemplación
Cuando Jesús nos enseñó a orar, nos enseñó a dirigirnos al Padre, pero nos enseñó a orar CON EL, porque Él es el Camino. Por El, con El y en El vamos al Padre. Básicamente la intercesión es ante el Padre, con, en y por Jesús y por el poder del Espíritu Santo.
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Cuanto más se reza más se quiere rezar
La oración es toda la felicidad del hombre... cuanto más se reza, más se quiere rezar. Es como un pez que nada en la superficie del agua y que luego va a sumergirse hasta lo profundo del mar. El alma se abisma, se hunde en el amor de Dios. Es como cuando se vacía el contenido de un tonel en otro: nos servimos de una máquina que va del uno al otro. Pues lo mismo sucede con la efusión de Jesús en nuestro corazón. San Juan María Vianney
(El Santo Cura de Ars)
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La oración
“La oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de gratitud y de amor, tanto en medio de la tribulación como en medio de la alegría.
En fin, es algo grande, algo sobrenatural que me dilata el alma y me une con Jesús...
Santa Teresita del Niño Jesús
(Santa Teresa del Niño Jesús, ms autob. C 25r).
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¡Te siento tan vivo!
¡Oh Jesús! Yo te siento, siento tu sangre que corre por mis venas. ¡Jesús, te siento!
¡Cuán contenta estoy de poder, después de tanto cansarme en combatir, reposarme un poco junto a tu corazón!
Cuando quiero encontrarte, te buscaré en el silencio de mi corazón.
¡Si, te siento en mi corazón! ... ¡Te siento tan vivo! ¡Qué misterio!
Santa Gemma Galgani
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El amor que excede a todo conocimiento
Por eso doblo mis rodillas ante el Padre... para que os conceda, (que) podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la total Plenitud de Dios.
Efesios 3, 14 – 19
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El Silencio
Dios es venerado mediante el silencio. No porque no tengamos nada que saber o decir sobre El, sino porque sabemos que somos impotentes para comprenderlo.
San Agustín (De Trinitate 2, 2 ad 6)
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El amor de Dios
Cuando rezaba en el profundo recogimiento de mi corazón, todo lo que me rodeaba me parecía estupendo y maravilloso: los árboles, las plantas, los pájaros, la tierra, el aire, la luz, perecían decirme que todo había sido creado para el hombre, que todo era una demostración del amor de Dios hacia el hombre, que todo oraba al Señor, presentándole su homenaje de adoración y alabanza.
Giocondo Pagliara
“Maestros de la Contemplación”
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La debilidad de Dios
La oración la fuerza del hombre y la debilidad de Dios.
(San Agustín)
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Un aroma permanente de amor divino
Antonio ‘el Grande’ (251 – 356) califica la oración del verdadero contemplativo como un aroma permanente de amor divino: “Yo no temo ya a Dios sino que lo amo”
Giocondo Pagliara
“Maestros de la Contemplación”
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Observar el cielo
El término “contemplación” significa observar el cielo, del latín “templum” (espacio celeste delimitado), y “cum”, es decir: “observar los límites del templo celeste”.
Giocondo Pagliara
“Maestros de la Contemplación”
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Una eternidad quieta y plena
Al contemplativo le basta estar “a los pies” del Otro sin saber y sin querer saber nada, sólo mirar y saber que es mirado, como en un sereno atardecer en que se colman completamente las expectativas, donde todo parece una eternidad quieta y plena.
Ignacio Larrañaga ofm
“Muéstrame tu rostro”
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Lo importante es amar más
Lo importante no es pensar mucho sino amar más. Tal vez no sepamos lo que es amar: no es sentir... es estar firmes en nuestra determinación de agradar a Dios en todo y estar dispuestos a sufrir cualquier cosa con tal de no ofenderlo”.
Santa Teresa de Jesús
Las Moradas 4, 1
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Un acto de puro amor
Ya que la contemplación es la unión de nuestra mente y de nuestra voluntad con Dios en un acto de puro amor, lo que viene a ser conocer a Dios tal como Él es, el camino para llegar a la contemplación ha de ser conformar nuestra mente, nuestra voluntad y todo nuestro ser con Dios
Thomas Merton
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“Yo lo miro y él me mira”
La contemplación es una mirada de fe, fijada en Jesús. “Yo lo miro y él me mira”, decía, en tiempos de su santo cura, un campesino de Ars que oraba ante el Sagrario.
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La oración contemplativa es
... un silencioso amor
La oración contemplativa es la expresión sencilla del misterio de la oración. Es una mirada de fe, fijada en Jesús, una escucha de la Palabra de Dios, un silencioso amor. Realiza la unión con la oración de Cristo en la medida en que nos hace participar de su misterio
(El Catecismo de la Iglesia Católica
la explica con más amplitud
en los números 2709 - 2719).
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El sol no ha de tardar
“Tú, que habitas en tinieblas,
alégrate en tu esperanza:
ha aparecido la estrella de la mañana,
y el sol no ha de tardar.
(Antífona de la II semana de Adviento
del antiguo breviario cisterciense).
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Tu propio espíritu queda purificado y fortalecido por la actividad contemplativa
“Pues cuando pones tu amor en él y te olvidas de todo lo demás, los santos y los ángeles se regocijan y se apresuran a asistirte en todos los sentidos, aunque los demonios rabien y conspiren sin cesar para perderte. Los hombres, tus semejantes, se enriquecen de modo maravilloso por esta actividad tuya, aunque no sepas bien cómo. Las mismas almas del purgatorio se benefician, pues sus sufrimientos se ven aliviados por los efectos de esta actividad. Y por supuesto, tu propio espíritu queda purificado y fortalecido por la actividad contemplativa más que por todas las demás juntas”.
“La nube del no saber”
(± 1390, un monje cartujo, Inglaterra.)
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El gustar de las cosas internamente
“No el mucho saber harta y satisface el alma, sino el gustar de las cosas internamente”.
San Ignacio de Loyola
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Pensamientos de Santa Isabel de la Santísima Trinidad
“Creer que un ser que se llama El Amor habita en nosotros en todo instante del día y de la noche y que nos pide que vivamos en sociedad con El, he aquí, os lo confío, lo que ha hecho de mi vida un cielo anticipado”.
“He encontrado el cielo en la tierra, porque el Cielo es Dios, y Dios mora en mi alma. El día que comprendí esto, todo quedo iluminado en mí y yo querría decir este secreto a los que amo”.
“Yo creo que mi misión en el cielo ha de consistir en atraer a las almas al recogimiento interior, ayudándolas a salir de sí mismas para adherirse a Dios con un sencillo movimiento de amor...”.
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La Auténtica Mística Cristiana
Ciertamente la cristiana tiene necesidad de determinados tiempos de retiro en la soledad para recogerse y encontrar, cerca de Dios, su camino. Pero dado su carácter de criatura, y de criatura consciente de no estar segura sino por la gracia, su modo de acercarse a Dios no se fundamenta en una técnica, en el sentido estricto de la palabra. Esto iría en contra del espíritu de infancia exigido por el Evangelio. La auténtica mística cristiana nada tiene que ver con la técnica: es siempre un don de Dios, cuyo beneficiario se siente indigno.
Cardenal Joseph Ratzinger -
“Carta a los obispos de la Iglesia Católica
sobre algunos aspectos de la meditación cristiana”,
15 octubre 1989.
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