miércoles, 6 de mayo de 2009

Santa Teresa y la Contemplación

 El Riego de un Jardín 

Cuatro grados de oración 


Santa Teresa de Jesús
 

“Ha de hacer cuenta el que comienza, que comienza a hacer un huerto en tierra muy infructuosa, que lleva muy malas hierbas, para que se deleite el Señor. Su Majestad arranca las malas hierbas, y ha de plantar las buenas.

Pues hagamos cuenta que está hecho esto cuando se determina a tener oración un alma, y lo ha comenzado a usar.

Y con ayuda de Dios, hemos de procurar, como buenos hortelanos, que crezcan estas plantas y tener cuidado de regarlas, para que no se pierdan, sino que vengan a echar flores que den de sí el gran olor, para dar recreación a este Señor nuestro, y así se venga a deleitar muchas veces a esta huerta y a holgarse entre estas virtudes. Pues veamos ahora de la manera que se puede regar...

Paréceme a mí que se puede regar de cuatro maneras:

- o con sacar el agua de un pozo, que es a nuestro gran trabajo;

- o con noria y arcaduces, que se saca con un torno (yo lo he sacado algunas

veces), es a menos trabajo que esto otro, y sacase más agua;

- o de un río o arroyo; esto se riega muy mejor, que queda más harta la tierra

de agua, y no se ha menester regar tan a menudo y es a menos trabajo mucho del hortelano;

- o con llover mucho, que lo riega el Señor sin trabajo ninguno nuestro, y es muy sin comparación mejor que todo lo que queda dicho”.

 

[Santa Teresa de Jesús “Vida de Santa Teresa de Jesús” (Vida, 11, 2) ]

 

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1. Meditación (primera agua): es una oración que se obtiene con grandes esfuerzos personales ayudados por la gracia.

2. Contemplación imperfecta (segunda agua): que comprende tanto la oración de recogimiento (cuando proviene de la acción directa de Dios - recogimiento pasivo - es ya el primer grado de oración de quietud) como la oración de quietud propiamente dicha .

3. Oración de alabanza unitiva (tercera agua): el amor divino al volcarse es como un torrente que inunda el espíritu deshaciendo y allanando los obstáculos: del alma purificada brota una pura alabanza.

4. Contemplación perfecta (cuarta agua): el jardinero celeste riega directamente el alma que sólo debe dejarse invadir de la divina presencia. Esta agua viva comprende la oración de unión plena, de unión estática y de unión transformante.

[Giocondo Pagliara “Maestros de la Contemplación”]

 

Fotos

Santa Teresa de Jesús 

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