Discurso pronunciado por Julio Cesar Castaños Guzmán,
Director General de la Comunidad Siervos de Cristo Vivo
en ocasión a la celebración del
cuarenta (40) aniversario de la CSCV,
en la Escuela de Evangelización San Juan Pablo II,
Señores
María Armenteros Malla, Fundadora y Asesora Permanente de la Comunidad Siervos de Cristo Vivo.
A nuestros queridos hermanos, de los Primeros ocho (8) Siervos de Cristo Vivo:
Yolanda Guzmán, Emenegilda Almánzar, John Francis Edward Fleury, Nidia Díaz de Fleury y Ana María Deogracia (Pura).
Señores Miembros del Consejo General de Servidores de la CSCV.
Señores Directores Provinciales de las Provincias de Santo Domingo y Estados Unidos.
Directores de Comunidades y Casas.
Encargados de Células Fraternas.
Directores de las Escuelas de Evangelización.
Señores Encargados de Ministerios Especiales.
A todos los Siervos y amigos provenientes de Estados Unidos de América, Cuba, Canadá, Colombia, Costa Rica, Puerto Rico, España, Italia.
Amados Hermanos y Hermanas,
queridos Siervos de Cristo Vivo:
Antes que todo, tengan todos muy buenos días, de nuevo bienvenidos a esta Escuela San Juan Pablo II, que nos acoge para la celebración de este magno evento, 40 Años Proclamando que Jesús está Vivo, deseamos dedicar estas palabras a la buena memoria de nuestros fundadores, ya fallecidos, el Siervo de Dios, Padre Emiliano Tardif, msc, y al Diácono Evaristo Guzmán Hilario, deseo que en el legado de la historia de ambos, estas palabras que diremos en el día de hoy, contengan por la acción del Espíritu Santo, todo el aliento evangelizador necesario para que las mismas nos llenen del impulso para continuar con nuestra misión en esta bendita Comunidad Siervos de Cristo Vivo, deseamos además, utilizar un lenguaje directo y fraternal, que precise algunas de las ideas que hemos acumulado durante estos años y que son atinentes, para que juntos, examinemos determinadas realidades que nos atañen, y que hoy nos sirven para analizar la situación presente y continuar hacia delante, asegurando la permanencia y longevidad de nuestra CSCV, cuando menos por otros 40 años más, por supuesto que sin poner límites a la Divina Providencia.
Queridos Hermanos, si ponderamos la situación presente y ostensible de nuestra Comunidad Siervos de Cristo Vivo al día de hoy, los datos comprobables presentan que después de todos estos años, tenemos abiertas Treinta (30) Casas de Oración y Evangelización, Catorce (14) Células Fraternas y Veinte (20) Escuelas de Evangelización, con una matrícula de 1155 Miembros, independientemente de Candidatos, Aspirantes y colaboradores, con una presencia en Nueve (9) países: Estados Unidos de América, Cuba, Canadá, Colombia, Costa Rica, Puerto Rico, España, Italia y la República Dominicana.
Estos logros, que son fruto de la Gracia de Dios y del esfuerzo sostenido durante Cuatro (4) Décadas, por tantos hermanos que nos han antecedido, deben llenarnos naturalmente de satisfacción por el deber cumplido, pero nunca de vanagloria, ya que, resuenan las palabras del Señor Jesús, cuando nos dice, en Lucas 17, 7-10: “Siervos inútiles somos, porque solo hicimos lo que debíamos que hacer”.
El mundo que acontece en este 2022, es muy diferente al que conocimos en 1982, cuando nuestra comunidad tuvo sus inicios, y daba sus primeros pasos, en este lapso hemos tenido, tres Pontífices extraordinarios, Juan Pablo II, Benedicto XVI y el Papa Francisco, que han conducido la Barca de Pedro, por todas las tempestades del pasado siglo XX hasta llevarla al siglo XXI, en medio de un cambio de época que ha impactado la cultura, el lenguaje y el sistema de valores, así como los medios de comunicación, internet y redes sociales, hasta arribar a la denominada posmodernidad, como dicen los filósofos hoy en día.
La evidencia de distintas dificultades y peligros a la vista, guerras, tensiones sociales, persecuciones, nos lleva necesariamente a que advirtamos nuevos retos que son propios de la situación actual, basta con ver las noticias que se esparcen en los medios de información para comprobar lo que estamos afirmando.
Pero, lejos de caer presa del miedo paralizante, creemos que el Espíritu Santo, continúa al frente de la Iglesia para impedir que las puertas del averno prevalezcan, y precisamente Él, nos ha reunido en torno a este 40 Aniversario para detenernos estos días a reflexionar sobre determinados temas relacionados con nuestra permanencia y longevidad en el tiempo.
En una charla intitulada “Los elementos esenciales de una Comunidad Cristiana Carismática”, que escuchara recientemente. Se hacía referencia a algunas características que ayudan a la madurez y longevidad de la vida comunitaria, y advertían además, que estos puntos enunciados, debían ser desarrollados por grupos de trabajo.
a) Mantener y promover el llamado y la visión inicial de la Comunidad buscando siempre la guía del Señor para un mayor desarrollo y entendimiento del llamado y la misión.
Entre nosotros los Siervos de Cristo Vivo está más que claro, tal y como lo indican nuestros Estatutos, en sus Arts. 2 y 3, que en cuanto a su naturaleza y origen, somos: una Comunidad Carismática y Evangelizadora, y remarca el Art. 3, una Comunidad que tiene su origen en los sentimientos del Sagrado Corazón de Jesús por el ser humano, los cuales inspiraron a sus fundadores el Rev. Padre Emiliano Tardif, msc, María Armenteros Malla y Evaristo Guzmán Hilario, tras ocho años de experiencia de Dios y de la predicación a iniciar una Comunidad que fuera Contemplativa y Evangelizadora; y cuyo trabajo tenga su centro y fortaleza en el corazón de Aquel que dice: “Sin Mí no pueden hacer nada” (Juan 15,5).
En síntesis, la CSCV, es Contemplativa, Carismática y Evangelizadora, con un llamado a tres vocaciones fundamentales:
1.- La Vida Contemplativa;
2.- La Vida Evangelizadora y,
3.- La Transformación en Cristo.
Entendemos que la fuerza y estabilidad de la CSCV radica en su esencia contemplativa, en este llamado indiscutible y radical a la Adoración de Jesús Eucaristía y en que este elemento no se pierda jamás.
Son más que conocidas por todos nosotros, las palabras que el Señor puso en el Corazón del Padre Emiliano, y que constan en nuestros Estatutos (Art. 3.8.1.c): “SI UN DIA USTEDES DESCUIDAN LA ADORACION DEL SANTISIMO, SU COMUNIDAD COMENZARA A DESMORONARSE.”
Es precisamente este punto, innegociable y perpetuo, el que nos sirve de fortaleza y antídoto, contra las grietas que producto de las novedades superficiales, el desánimo, los desencuentros y las persecuciones, podrían minarnos, y a la vez esta Adoración al Santísimo Sacramento, nos sirve de base, hoy más que nunca, para mantenernos firmes y consolidados para enfrentar cualquier desafío presente y futuro.
Independientemente de la predicación Misionera, los Retiros de Jóvenes, Sanación Interior, Matrimonios, Crecimiento en el Espíritu y los muy buenos Programas y experiencias de nuestras Escuelas de Evangelización, impartidos por capacitados profesores de nuestra comunidad, con sus emblemáticos Cursos Felipe, Moisés, Juan: Discípulo Amado, entre muchos otros, que han llenado de vida a la Iglesia Católica, enalteciendo el trabajo de las Escuelas y que son un válido estandarte de los Siervos de Cristo Vivo, hoy esparcidos por todo el mundo.
Deseamos destacar, que una característica común a toda Comunidad Carismática es el Bautismo en el Espíritu y el Seminario de Vida en el Espíritu. El Bautismo en el Espíritu Santo o Bautismo en el Espíritu es, en nuestra humilde opinión, robustecida por el texto oficial sobre el Bautismo en el Espíritu Santo, publicado en Mayo de 2017, por la Comisión Doctrinal del ICCRS, una experiencia insustituible para mantener nuestra espiritualidad, identidad y naturaleza carismática.
El Seminario de Vida en el Espíritu es, tal y como lo hemos llamado siempre, un medio eficaz e insustituible, para una Evangelización basada en la proclamación del Kerigma, del Anuncio de Salvación, que concita una dimensión determinante en la vida cristiana, con sus temas maravillosos acerca del Amor de Dios, el Pecado, el Señorío de Jesucristo, la Vida Nueva, el Espíritu Santo y la Comunidad, con su momento culmen para la experiencia del Bautismo en el Espíritu Santo que nos permite la inmersión en la dimensión divina e inenarrable, en la esencia de todo un Dios manifiesto en el Fuego de su Amor y en sus vientos redentores, que irrumpen en la vida de los participantes, con dones y carismas.
Una mención especial y aparte, merece el Curso Renacer, para la Sanación Interior y Espiritual de muchas personas que están impedidas por las heridas de la vida causadas por la cultura de la muerte, para tener un Encuentro con Dios, sin antes haber sido liberadas y sanadas emocionalmente. Cursos que han sido asumidos como un Ministerio del Consejo General de la Comunidad Siervos de Cristo Vivo y que están arrojando visibles frutos de salvación y liberación.
b) Esforzarse por mantener la unidad interna, especialmente entre los líderes.i. Profundizar las relaciones personales fraternales.ii. Poner atención a la forma de hablar, el honor y el respeto
Este es un punto sumamente importante. En toda familia, en todo grupo humano, es inevitable, que surjan conflictos y disensiones. Tanto es así que el mismo Apóstol Pablo llega a decir, en su Carta a los Éfesios 4, 26-28: “Si os enojáis, no pequéis y que no se ponga el sol sobre vuestra iracundia”.
Nos refiere el Libro de los Hechos de los Apóstoles, en su capítulo 15, la gran disputa y alboroto que se produjo entre los hermanos de Judea, con Pablo y Bernabé, porque le querían imponer a los recién conversos que no eran judíos, la Ley de Moisés referente a la necesidad de que los varones fueran circuncidados, lo cual motivó que tuvieran que subir a Jerusalén, y reunirse con los apóstoles y presbíteros, cuenta la palabra que, después de larguísimas deliberaciones, llegaron a una decisión, que si bien no debían circuncidarse, no menos cierto es, que les quedaba prohibido el consumo de la carne sacrificada a los ídolos, por ejemplo, entre algunas otras cosas. A esto se conoce como el Concilio de Jerusalén.
Llegar a un consenso, a un acuerdo, es una tarea muy seria, tanto así que Jesucristo le dedica una de las Bienaventuranzas, a los Constructores de la Paz, (Mt. 5,3-12) porque la Paz que es fruto de la Justicia hay que construirla pacientemente, día a día, poniendo atención a que se trata de dificultades entre hermanos que compartimos una misma fe y una misión.
Respetando siempre a los que no piensan igual que nosotros, mediante la guarda a la buena fama, el honor y la consideración de los hermanos de la comunidad.
Hay un parlamento en el Otelo de Shakespeare: “El que me difama no se enriquece, pero a mí me deja pobre.”
Podemos destruir personas y ciertamente arruinarlos si repetimos calumnias y patrañas de lo cual no tenemos constancia.
Nuestros Estatutos establecen la corrección fraterna, en el Art. 3.9, tal y como se explica en el Evangelio de San Mateo, cap. 18,15 y ss., método que muchas veces es transgredido por nosotros mismos cuando no hablamos en una primera fase solo con el hermano que suponemos que está en falta, y sin pasar por las primeras fases, y sin escucharlo, podríamos proceder a afectarlos públicamente repitiendo una infamia. En esto, todos, estamos llamados a crecer.
Nuestros Estatutos le dedican todo el Capítulo 4, al Desarrollo de la Vocación a la Fraternidad, a la Caridad Fraterna. Advirtiéndose, que la verdadera fraternidad no crece de repente, nace y crece por la Gracia de Dios y el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros.
Alguien decía que el Perdón es la Corona de los Valientes. Jesús nos manda a Perdonar siempre. 70 veces 7 es siempre. El Gran Juan Pablo II, decía que el perdón tiene una gran eficacia en la vida civil de los pueblos y en las relaciones internacionales de los países.
“Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Mateo 12, 25.
El Art. 4.2.3 dice que: “Recibimos nuestro mandato misionero a través de la comunidad fraterna, no por nuestro discernimiento aislado. Este mandato viene determinado por las necesidades del Pueblo de Dios y por las disposiciones y carismas de cada uno de los Siervos.
Un prejuicio es condenar una persona sin antes haberla escuchado.
“No juzguéis y no seréis juzgados. No condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Lucas 6, 37.
Otros puntos interesantes, serían:
c) El Proceso de toma de decisiones basado en
i. Buena consulta
ii. Buena comunicación
iii. Reunión y evaluación
Es cierto que cuando avanzamos con la toma de decisiones, ante cualquier problema la peor actitud final es no decidir nada.
Es imposible en las actividades humanas no cometer errores, incluso errores involuntarios. Los errores tienen, dos fuentes probables, por una parte, la falta de información y, por otra, las pasiones y prejuicios tan propios de la condición humana. De manera que este es un asunto que la autoridad debe siempre tomarlo en cuenta. Hermanos... podemos equivocarnos.
Ahora bien, ante cualquier situación de conflicto, debemos reunirnos comunitariamente, para:
i. Recabar y buscar los datos objetivos.
ii. Separar el problema en sí de las personas.
iii. Identificar las posiciones y el interés legítimo de cada quién.
iv. Y reconocer que todo problema, tiene más de una solución,
por eso
es deseable que se examinen todas las alternativas posibles.
Así con el análisis de buenas decisiones y de experiencias acumuladas avanzamos, para no volver a repetir aquello que no nos ha dejado un buen fruto, y con esta actitud y buen discernimiento, avanzaremos siempre.
También, resumiendo, es conveniente, que tratemos este próximo punto,
d) Discípulos misioneros y Santidad personal.
Nuestros Estatutos aclaran que: El Siervo de Cristo Vivo no es un título que se confiere a una persona sino una forma de vida para el servicio al prójimo. Debe ser adorador en Espíritu y Verdad en todo tiempo y lugar. ... “El que quiera ser el primero entre ustedes, será vuestro esclavo”. (Mt. 20, 26-27). “El hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos”. (Mt. 20,28).
También, hace alusión a un tema, que entre nosotros está resuelto.
e) Planificar la sucesión del Liderazgo y que promueva un enfoque intergeneracional, haciendo coincidir adultos jóvenes y mayores en un mismo propósito para evitar brechas generacionales.
La sucesión de las autoridades electas democráticamente por asambleas que se reúnen , de forma estable, cada tres años, sin reelección sucesiva, ha permitido que en estos 40 años, tengamos la bendición de una alternancia en la elección de las autoridades generales y locales, y que sin afectar el natural liderazgo de servicio en la comunidad, ha permitido una adecuada estabilidad administrativa.
f) Así como un patrón de reuniones que tome en cuenta las presiones de los tiempos modernos.
Falta de seguridad, deficiencias en el trasporte, algún percance de salud, y la falta de seguridad.
Otro punto es,
g) Vigilar las áreas que pueden dar lugar a los abusos de autoridad.
Si bien, no hemos tenido, Gracias a Dios, abusos de autoridad, sí debemos estar prevenidos sobre los abusos contra los menores y las mujeres, como un mal de los tiempos. Por esto sugerimos siempre que los hermanos que ministran oración de sanación y liberación, en privado, lo hagan con la debida cautela y prudencia, para evitar que la CSCV y ellos mismos, sean víctima de denuncias, que aun cuando las mismas sean infundadas, den lugar a escándalos innecesarios, de donde, es siempre prudente hacer las citas para la oración de intercesión, con la presencia de 2 o más siervos, con las puertas abiertas, siempre y cuando las circunstancias o requerimientos de las personas nos lo permitan.
Ya casi terminando, consideramos para nuestra madurez y longevidad, que es bueno recordar a nuestros queridos hermanos, que así como de acuerdo a los Estatutos Art. 2.1, la Comunidad Siervos de Cristo Vivo, es la unión de personas de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, nos encontramos en comunión con la Iglesia Católica como medio de unión a Cristo, por los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos y del régimen eclesiástico (Can. 205), y que en el orden jerárquico, la CSCV está bajo la protección y obediencia, del Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, y del ordinario del lugar correspondiente en lo referente a la pastoral.
Por tales motivos, les exhortamos a todos a que en sus diócesis, tengan a bien establecer y cultivar armónicas relaciones de colaboración, con sus respectivos obispos, ofreciendo el trabajo que realizamos desde nuestra triple vocación de Contemplación, Evangelización y Trasformación en Cristo, y de esta forma poner los Carismas, con que al Señor le ha parecido bien dotar a nuestra comunidad, al servicio de la Iglesia Universal.
Para concluir, deseo contarles a todos ustedes, lo que me sucedió el día 29 de octubre de 2021, justo la noche anterior de la elección del Consejo General de Servidores de esta CSCV, durante la misa que se celebró en la capilla donde están los restos mortales del Padre Emiliano Tardif, tuve una visión en la que una canasta que contenía muchos pedazos de pan, apareció intensamente iluminada sobre el altar, pude ver a seguidas, que los pedazos de pan tenían nombre: salvación, sanación, amistad, perdón, milagros, caridad, y otros más. Entonces una voz amable y con autoridad dijo: “Yo
lo que necesito es que alguien me ayude a repartir este pan”.
Eso duró muy poco tiempo antes de que desapareciera, y, sobre la misma mesa apareciera, otra canasta más pequeña, llena de algunas piedras negras, grandes, porosas y redondas, que también tenían nombres: odio, mentiras, discusiones, rencor, venganza... Y a seguidas escuché la voz del Señor que me decía con gran firmeza y autoridad: ¡“Esas piedras que ves en la canasta no las tires jamás¡... vienen del resentimiento y la amargura”.
Hermanos queridos, al otro día, hará cosa ya de más de un año, se produciría de forma inesperada, nuestra elección como Director General de la comunidad, y en ese momento supe claramente, conforme a la experiencia de la noche anterior, cual era la misión encomendada y por supuesto... cual mi programa de gobierno.
Dios les bendiga, Dios les salve... ¡Aleluya¡
¡Que Dios sea bendito¡
Gracias.... Gracias.
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