El verdadero origen de la
Oración
"Hazme un instrumento de tu paz"
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| San Francisco de Asís |
Muchos
franciscanos promueven la oración "Hazme un instrumento de tu paz" ya
que contiene lo que ellos consideran es el espíritu del Pobrecillo de
Asís. Para muchos ha significado la
introducción al espíritu franciscano y caracteriza su acercamiento al espíritu
contemporáneo de la justicia y de la paz.
Claro
que la oración está fuertemente ligada al espíritu y a las palabras de San
Francisco. Sin embargo, si bien sintetiza sus enseñanzas, la oración no fue
escrita por él.
El
investigador franciscano Willebrand van Sijk, O.F.M. Cap., rastrea la oración
por la paz hasta enero de 1913 cuando fue publicada en una revista de
Normandía, Francia, "Annales de Notre-Dame de la Paix". Este último la toma de una pequeña
publicación titulada "La Clochette", la que, hasta hoy, no ha podido
ser encontrada.
"L'Osservatore
Romano", en su edición del 20 de enero de 1916, establece: "El
'Souvenir Normand' envió al Santo Padre el texto de varias oraciones por la
paz... incluyendo el texto en italiano de nuestra oración. En él se notó que la
oración había sido presentada al Papa Benedicto XV, junto a otras oraciones por
la paz, por el Marqués de la Rochetulon, fundador del "Souvenir Normand".
En
este mismo período de tiempo, el Padre Capuchino Etienne de París, había
impreso y enviado a Rheims una ilustración de San Francisco con la oración por
la paz en el reverso y con una nota "del Souvenir Normand". Era una
estampa de 7 cms. Por 12.5 cms. de tamaño. Es probable que a partir de esto se
la atribuyera incorrectamente a San Francisco de Asís.
El Contenido de la Oración
En
su conjunto uno tiene la sensación de estar afianzado sobre el trono espiritual
del Sermón de la Montaña; esto es cierto sobre todo con respecto al comienzo y
al final de la oración. Se puede entender ahora porqué la oración es difundida
como una expresión del punto de vista del mundo franciscano.
El
contenido de esta oración puede, en verdad, entenderse como algo que procede
del camino y de los hechos del mismo Cristo, y en este sentido debe rezarse.
Sin embargo, es bueno hacer notar, y quizás es ésta una de las razones de su
popularidad, que el nombre de "Jesús" no está de ningún modo
vinculado a una confesión cristológica particular. Se explica, pues, su
popularidad entre tantos anglicanos y protestantes.
La
oración gira alrededor de un aspecto preciso, la conformidad con Cristo, que se
ha constituido como el prototipo y modelo, una vez por todas, en todo lo que
necesita el que ora. En cuanto -en la
oración- dejamos de compararnos con los demás, entramos en el camino de la
"humildad de Cristo". La
semejanza con "La Imitación de Cristo" por Tomas de Kempis es
indudable.
Los
que recitan esta oración hoy en día se regocijan de seguro por lo concreto de
sus peticiones. Los cristianos en el
mundo han descubierto que son más claras que las oraciones litúrgicas
corrientes y dogmáticas.
La
Oración de la Paz es una oración para el individuo. Ella nos lleva a una forma
segura de vida cristiana, que produce frutos abundantes. La forma en la que
esta oración ha sido divulgada a través de todos los continentes muestra lo
mucho que anhelamos la paz en el mundo, y también ayuda a que muchas personas
se concienticen en el deber de conseguir la paz, aun aquellos que no frecuentan
las iglesias.
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| No era tanto un hombre orando como la oración hecho hombre |
Primera Parte
Podemos
entender el comienzo, "Señor, hazme un instrumento de tu paz", como
el núcleo de toda la oración, que resume todo su contenido. La líneas
siguientes son reestructuradas en sí mismas en forma de deseos: "Donde
haya odio, ponga yo amor; "Oh Señor, haz que yo no busque tanto ser amado
como amar, donde haya ofensa, ponga yo perdón; etc."
Así
esta oración se desarrolla desvelando las bases sobre las que crece el fruto de
la paz, revelando el nombre que esconde las frases concluyentes, y mostrando
que el amor -encontrado aquí- está basado en la fe que lo hace posible y lo
mantiene fresco.
Se
espera que los que se aprenden esta oración como una oración de los comienzos,
lograrán dar un segundo paso en donde podrán aprender a orar:
"Mírame,
Señor, soy un barril vacío que necesita ser llenado,
Mi
Señor, lléname: soy débil en la fe, fortaléceme; estoy frío de amor, caliéntame
y hazme resplandecer, para que mi amor se desborde y llegue a todos mis
hermanos. En mí sólo hay culpa y pecado,
en Ti hay plenitud y gracia. Por eso me mantengo junto a Ti, a quien no tengo
nada que dar, pero de quien sí tengo mucho que recibir".
Invocaciones al Sagrado
Corazón
Existe
un detalle que aún no ha llamado la atención. En la carta que envió el Cardenal
Gasparri al fundador del "Souvenir Normand" le agradece
"especialmente por las conmovedoras invocaciones al Sagrado Corazón de
Jesús, las que responden tan bien a los deseos ardientes y apremiantes de ese
Corazón adorable, especialmente en las circunstancias presentes".
L'Osservatore Romano de enero 20, 1916, también hace notar: "El Souvenir
Normand ha enviado al Santo Padre el texto de varias oraciones por la paz.
Entre ellas nos place reproducir una que está especialmente dirigida al Sagrado
Corazón ... "
Nuestro
texto nunca menciona al Sagrado Corazón ni siquiera una vez. Así que debemos
suponer que existió un título que indicaba claramente el sentido de la oración.
De otro modo, las declaraciones en la carta y en el periódico no tendrían
sentido.
No
vemos ninguna razón de por qué el Marqués de la Rochetulon presentó una
colección de oraciones procedentes de su nativa Normandía y que cambiara el
sentido de una de ellas. Así pues, la oración por la paz debe de haber sido
concebida originalmente como una serie de invocaciones al Sagrado Corazón.
Tercera Parte
La
tercera parte contiene simplemente las disposiciones espirituales evocadas en
las líneas precedentes, a la luz del Evangelio. Es una versión ligeramente
cambiada de las palabras de Jesús sobre la renuncia:
"Den,
y se les dará" (Lucas 6, 38);
"Perdonen
y serán perdonados" (Lucas 3,37);
"El
que trata de salvar su vida la perderá; en cambio, el que la sacrifica la hace
renacer para la vida eterna". (Lucas 17, 33);
"el
que desprecia su vida en este mundo la conserva para la vida eterna".
(Juan 12,25).
Conclusión
Al
concluir que la oración por la paz no pertenece a San Francisco de Asís,
debemos decir que lo de más importancia e interés para nosotros es su profundo
significado, no importa quién sea el autor o cuál sea el origen.
Los
dones poéticos y la convicción interna del autor anónimo lo habilitaron para
elevar sus recursos hacia una conmovedora simplicidad de una obra de arte, cuyo
éxito continúa demostrando su perenne valor.
Pero aunque dejemos de referirnos a ella como la "Oración de San
Francisco", sigamos haciendo nuestras sus palabras, sentimientos y
acciones como propias, con un profundo corazón franciscano.
Nota
Este
artículo ha sido elaborado usando extractos de tres estudios sobre la oración
"Hazme un Instrumento de tu Paz, uno escrito originalmente en alemán
(Frieder Schulz) y dos en francés, (Willibrord-Christian van Dijk, O.F.M. Cap.
y Jéróme Poulec, O.F.M.).
(John Fleury con Carmen Josefina de Torrón)






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