¿Cómo es Miami?
Miami se encuentra en el sur del estado de Florida, USA. Es la más grande de las 13 ciudades en el condado de "Metro Dade" Estas 13 ciudades son, efectivamente, una sola área urbana, cubriendo 1,536 kilómetros cuadrados, (casi ocho veces más que Santo Domingo).
La población en 1990 era de unas 1,900,000 personas. Si se suman los "indocumentados" (unos 5% - 7%) tiene probablemente el mismo número de personas que el Distrito Nacional de Santo Domingo (2,150,739 en 1992). 56% de la población habla español. Hay unos 564,000 cubanos, 74,000 nicaragüenses, 73,000 puertorriqueños, 54,000 colombianos y 24,000 dominicanos. Hay también mejicanos, hondureños, peruanos, panameños, etc.
Algo más de la mitad de la población es católica.
La Arquidiócesis de Miami cubre los condados de Dade, Naranja, Perrine, Brower y Collier. De los 1,000,000 de católicos registrados, 800,000 son latinos. La Arquidiócesis tiene 110 parroquias y 454 sacerdotes. Tiene una fuerte y agresiva campaña "pro-vida" hay 75 grupos de oración carismática, de los cuales solamente seis no se reúnen en su parroquia.
Miami es extraordinariamente plano. El punto más alto se encuentra en Silver Bluff, Coconut Grove, a tres metros (casi 10 pies) sobre el nivel del mar. Las llamadas telefónicas locales son gratis, así que todo el mundo anda con un teléfono portátil (un celular) pegado a la oreja. Las distancias dentro de Miami son tan extensas, y el transporte público tan mínimo, que es necesario tener un carro. Son tan pocas personas que andan a pie que... ¡ni hay aceras al lado de muchas calles!
Miami se mantiene limpia debido a una ley que multa con US$50 (RD$660) por tirar cualquier papelito en la calle. Además, hay una multa de US$500 si un chofer no tiene puesto el cinturón de seguridad.
Se puede beber agua de la llave, y la luz nunca se va. Sin embargo, en los Estados Unidos 98% de los hogares tiene un televisor que está encendido por un promedio de 7 horas por día. A la vez, 78% de los presos están encarcelados por delitos relacionados con la droga o el alcohol.
Es un mundo muy diferente al nuestro, con cosas peores y mejores, más grandes y más pequeñas, más ricos y más pobres... pero son hijos de Dios, aunque muchos no lo saben todavía.
Hay que rezar por ellos, y por los nuestros que viven entre ellos, para que Cristo Vivo sea servido, para la gloria de Dios y la salvación de todos los hombres.
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