Congreso Mundial de Lumen
¡Vaya! ¡Pero cómo disfrutamos sirviendo! ¡Qué oportunidad insólita para ver la gloria de Dios reflejada en los ojos de los 116 delegados de 52 países quienes vinieron para participar en el IV Congreso Mundial de Lumen 2000 en Santo Domingo del 5 al 10 de febrero. Nos habían organizado en 20 diferentes comisiones para cubrir todas las necesidades.
¡Y los testimonios! Vale la pena que hayamos perdido noches completas de dormir, para escuchar de primera mano las historias de los protagonistas del evangelio que se está escribiendo hoy día a través de la radio y la televisión.
Ya sabemos decir: «Isus te ¡Ubeste!», para que, cuando estemos evangelizando en Rumania, puedan entender: «Jesús te ama». Ya hemos aprendido a comulgar con el temor y el respeto de Dios como lo hacen los africanos. Ya sabemos adorar en el momento de la elevación de la Hostia Sagrada, con inciensos y bailes, como los de la India.
Y claro, hemos prestado algo de nosotros: todo el mundo -literalmente- ya sabe decir : «Alabaré, alabaré, alabaré a mi Señor».
El objetivo del Congreso fue fomentar la cooperación y colaboración de las organizaciones de Lumen 2000 en los distintos países y continentes. Las cuatro conferencias principales destacaron: El Compartir; El Servicio a la Iglesia Local; La Evangelización a través de los medios de comunicación; y, La Visión que tiene Lumen 2000 de su propio futuro. Además hubo talleres técnicos.
«Somos siervos inútiles; lo que teníamos que hacer, eso hicimos» (Lucas 17, 10)
Tomado de: El Siervo (Marzo 1992)
| 27 de Marzo, 1992 En la Escuela de Evangelización Juan Pablo II, con los primeros 26 estudiantes internos, el Padre Emiliano tomó su turno, fregando los platos, después del almuerzo. |
Escuela de Evangelización «Juan Pablo II»
El 25 de marzo de 1985 iniciamos -en nuestra primera Casa permanente, la Casa de la Anunciación- la adoración al Santísimo, y así dimos énfasis a la primera de las tres dimensiones de nuestra comunidad: la contemplación.
Siete años más tarde en el año 1992, abrimos nuestra séptima casa, esta vez con el énfasis apuntado hacia la segunda dimensión: la evangelización.
El 25 de marzo de 1992 Monseñor Abreu presidió la misa de inauguración de «La Escuela de Evangelización Juan Pablo II». Estaban presente cuatro italianos de la Comunidad San Juan Bautista y dos mejicanos de la Comunidad de Guadalajara que colaborarán como profesores en los cursos. La Escuela inició con 26 estudiantes internos.
Monseñor Abreu hizo la homilía en la que, de memoria, citó «Evangelii Nuntiandi», lo cual dio una dimensión especial a la presentación. Ya terminada la Eucaristía, entregó una copia encuadernada de la encíclica maestra de SS Pablo VI a cada uno de los alumnos.
¡Hace mucho no se había visto al Padre Emiliano tan contento! Claro que estaba viendo una ilusión realizada.
Durante los nueve meses que separan la fiesta de la «Anunciación» de la «Navidad» los alumnos participarán en una serie de cursos, empezando con el curso «San Pablo» que nos enseñará cómo evangelizar (25 marzo - 4 abril).
«En el momento de salir este número de El Siervo, acabamos de volver de dos días de evangelizar (como en Marcos 6, 6 ss). Nos llevaron a la parroquia del ‘INVI’ (en la capital) de los padres Domingo y José́ Miguel, y nos soltaron por dos días sin nada -ni dinero, ni comida, ni lugar para dormir- llevando con nosotros solamente la Palabra de Dios, la Biblia.
Un testimonio: Marino Ureña, con autoridad, dio «la paz» a un perro bravo y furioso (que ya había mordido a cuatro) y Alba explicó a la dueña que «a los hijos de Dios no los muerden los perros»...
«Sin duda el hecho más importante es tener tantos miembros de la Comunidad viviendo y trabajando juntos por tanto tiempo, así forjando un sentir profundo de ser Siervo, miembro de «los Siervos», sirviendo como Siervos, que va a repercutir en la espiritualidad y la vida comunitaria de todas las Casas.
Hay un sentir discreto, pero insistente, de que estamos trazando un nuevo capítulo en la historia de la Comunidad, y de que el Señor ha querido reunirnos para hacer un instrumento para su voluntad, usando Siervos renovados, disciplinados, preparados, e incondicionalmente comprometidos a servirle hasta, si fuera necesario, el extremo de ofrecer nuestras vidas.
Les pedimos a nuestros hermanos sus oraciones constantes por los que están ya embarcados en esta travesía de un mar desconocido, con solamente el Señor como brújula, y nuestra determinación de seguirle con fe hasta los confines del mundo».
Tomado de: El Siervo (Abril 1992)
| El 27 de marzo, SS Juan Pablo II recibió a los miembros de ICCRO en Roma, incluyendo al Padre Emiliano |
Primera «Escuela Internacional»
En julio todos nos trasladamos al Monte de Oración en San Víctor, Moca, con el P. Andrés Dumas MSC para la Escuela Internacional. Éramos más de 100 personas. De Italia vinieron muchísimos e incluso estaba con nosotros el P. Julio César Corniel que era en aquel entonces el Asesor Espiritual de la Casa de Belén en San Francisco de Macorís, y nos acompañaba a cosechar mangos y guayabas por el monte. Hoy, es el Obispo de la Diócesis de Puerto Plata.
Visita de SS Juan Pablo II - La IV Conferencia del CELAM
Del 8 al 30 de octubre nuestra Escuela se puso «en pausa» y se convirtió en una casa de acogida y oración para los hermanos que vinieron de distintos países con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II y de la IV Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM).
Muchos de nosotros servimos en una u otra faceta de la organización del CELAM: por ejemplo Carmen Josefina de Torrón, Velkys de Castaños y María Armenteros estaban sirviendo y acompañando a los indígenas de Méjico y Bolivia, y a los delegados de África, Haití, Aruba y demás Islas Vírgenes.
Mientras tanto, Nidia trabajó a pleno tiempo en la Casa San Pablo en la acogida y el ministerio de sacristías (habían 5 sacristías).
Se retrasó la salida de Monseñor Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana, y llegó unos días en tarde. Nidia le pidió excusas por no haber incluido su nombre en la lista de obispos -cada uno con su número-, para encontrar fácilmente sus ornamentos eucarísticas. "Pero -dijo ella-, sus ornamentos están esperándole en una mesa aparte con su nombre puesto". "Gracias -dijo Monseñor-, gracias por poner mi nombre. Pasé tres años en la cárcel llamado solamente por mi número".
John, también a pleno tiempo, trabajaba en la traducción simultánea en las sesiones plenarias, para los 10 prelados que no hablaban español. Su «15 minutos de fama» lo alcanzó cuando, -antes de empezar la Eucaristía en el día que se la celebraba en inglés-, John subió al ambón para dar una lección breve sobre la pronunciación en inglés de las palabras de consagración... a unos 400 Obispos.
Una mañana, Mons. Samuel Carter (Arzobispo de Kingston, Jamaica) llevó a John a uno de los kioscos en el Seminario Mayor, le sentó en el medio, con los 10 obispos que hablan inglés a su alrededor, y le pasó el primer borrador del documento que hoy día llamamos "Santo Domingo". Le pidió traducirlo... desde el principio... interrumpido por clarificaciones, diálogos, y la redacción de comentarios en español-, ... hasta el fin!
(El texto final tiene 210 páginas)
Tomado de: El Siervo (noviembre 1992) et al.
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