El Aniversario 33º
Cada año a esta altura, cuando se completa
el círculo del año litúrgico, y se avecinan las brisas frescas de Adviento, hacemos
una parada, para mirar hacia atrás y hacia adelante.
Los
Ocho
Por atrás nos queda la memoria de un fin
de semana hace 33 años, cuando los ocho de nosotros nos comprometimos en una
aventura. Estábamos seguros que el Señor
nos llamaba para formar una comunidad que sería la base desde donde podemos salir
a todo el mundo y hablar de Él. Pero no
estábamos muy seguros de cómo hacerlo. Aquel fin de semana hablamos mucho,
intercambiando ideas y compartiendo experiencias. Sin embargo, pasamos aun más
tiempo orando y escuchando a la suave inspiración del Espíritu Santo.
El
Señor nos dio dos puntos de partir:
— El Señor nos habló claramente del
ingrediente esencial: el “sacrificio”. Nos
dijo -a través del Padre Emiliano,- “El
que mucho ama es capaz de hacer grandes sacrificios por el amado”. No se nos escapó que se menciona la palabra “sacrificio”
una sola vez, pero la palabra “amor” dos veces.
Nuestra comunidad está destinado a amar y, más allá que amar, amar aun
más todavía, aunque nos cueste todo lo que tenemos, y aun más...
— El otro fuente de inspiración está
recogido en lo que hemos llegado a conocer como la “Visión Fundacional” que -con
sus 12 capítulos-, resume la espiritualidad de la comunidad naciente. No será demasiado recordarte, querido Siervo
que lees estas líneas, de estas 12 ideas:
§ 1 El Sagrado Corazón de Jesús
La Comunidad está presidida por el Corazón
de Jesús.
§ 2 La Paz
El Siervo de Cristo Vivo vive para la paz.
“Bienaventurados los que trabajan por la paz porque ellos serán llamados Hijos de Dios”.
“Bienaventurados los que trabajan por la paz porque ellos serán llamados Hijos de Dios”.
§ 3 El
Espíritu Santo
La espiritualidad del Siervo de Cristo
Vivo lo llevará a vivir una vida profunda en el Espíritu.
§ 4 La
autoridad del Obispo
Todos los planes de la Comunidad se
someterán para la consideración y aprobación del Obispo.
§ 5
Nuestra Señora del Sagrado Corazón
Cada día, en las oraciones, se pedirá la intercesión
de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.
§ 6 El
respeto mutuo
“El que mucho ama es capaz de hacer
grandes sacrificios por el Amado”.
§ 7 El
anonadamiento
El anonadamiento por amor está la esencia
del Siervo de Cristo Vivo.
§ 8 El
“Siervo de Cristo Vivo”
No deben separar la palabra “siervo” del
concepto de “Siervo de Cristo Vivo”.
§ 9
Propónganse a amar mucho
“Pocas cosas, pero lo que hagan, háganlo
en amor.”
§ 10 “Mi
gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza”.
Solo el que se siente pequeño está
dispuesto a ser llenado por mí.
§ 11 “Orad
los unos por los otros, para que seáis curados”
“De acuerdo a como estén sus corazones de
sanados, así podrán ustedes sanar a otros.
§ 12
La Eucaristía
“El abismo que debió haber habido entre
ustedes y Yo ha sido salvado por mi amor y por mi gran misericordia”.
Las
tres dimensiones de nuestra Espiritualidad
De nuestra Visión Fundacional surgen las
tres dimensiones de nuestra espiritualidad, como ramas frondosas y fructíferas de
un árbol con raíces bien cimentadas.
Primero y más importante viene la
contemplación. ¿De qué vamos a hablar,
si no hemos contemplado a Él primero?
Sigue la imperativa de compartir la gracia que hemos recibido, al
encontrarnos con Él. “Ay de mi si no
evangelizó”. Y finalmente, la proximidad
nos impulsa a copiar, imitar, y finalmente transformarnos en Él.
Se puede resumir nuestra espiritualidad en
una frase:
Nosotros creemos que Cristo
está vivo.
Juntos queremos servirle,
amándole y dejándonos amar por
El
primero en la contemplación,
después en la proclamación de
su Buena Nueva,
con el deseo - finalmente - de
transformarnos en El.
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Padre
Emiliano
Hace 16 años nos animamos con la
exhortación: “El misionero ha muerto, pero la misión siga”. Habían algunos que
pensaban que -ausente el fundador-, la comunidad se desmoronaría. (Y es verdad
que -si fuese solamente la obra de un hombre-, debía haber desmoronada). Sin
embargo, desde entonces la comunidad ha escalado de pico en pico, siempre con
una trayectoria ascendente - prueba en si mismo de que ésta es obra de Dios.
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Hacia
adelante
Pero nuestro aniversario también nos
invita a mirar hacia adelante. Ya estamos seguros de nosotros mismos. Seguros
que -con el proceso de beatificación en pleno desarrollo-, el misionero está
intercediendo por nosotros.
A la vez, estamos seguros que la vocación a
lo cual el Señor nos ha llamado, nos espera con nuevos retos. Una evangelización nueva en su ardor, en sus
métodos, en su expresión.
De ahora en adelante, nos toca salir con
entusiasmo, preparación y el celo del Señor para alcanzar los rincones más
remotos, tanto de la geografía como de la mente de la gente, para anunciar que
“Jesús está Vivo” al mundo entero.
No esperamos premios ni reconocimiento,
sino solamente cansancio y la seguridad de que estamos realizando en nosotros
mismos el deseo del Padre Celestial cuando su Hijo dijo “Id a todo el mundo y
habla de mi”.


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