El martes 17 de junio, 2006, fallece el P. Jorge Bravo S.J. Asesor
Espiritual de nuestra Casa de la Anunciación en Santo Domingo. El Padre Jorge Arturo Bravo Muñoz murió luego de una prolongada enfermedad que lo mantuvo postrado por más de
un año.
Fue amigo, confesor y guía espiritual para muchos de
nuestra Comunidad Siervos de Cristo Vivo durante mucho tiempo, y Asesor Espiritual de nuestra Casa
Madre.
El Padre Jorge nació en Santiago, Ecuador en 1924. A la edad de 16 años entró en la Compañía de Jesús. En 1954 fue ordenado Sacerdote. Pronto, el soplo suave y persuasivo del Espíritu Santo añadió su nombre a la lista de aquél grupo de sacerdotes destacados quienes se dedicaron a fomentar la “Renovación Carismática” a lo largo y ancho de América Latina. En este contexto vino a la República Dominicana por primera vez en 1973. Desde entonces su propia historia se intercaló con la historia de nuestra Comunidad Siervos de Cristo Vivo antes y después de su fundación formal.
Si se permite un piropo, el Padre Jorge fue un “hombre
sin sombra”. No se notaba su presencia
cuando entraba en una sala. Era casi
transparente. Su voz no era llamativa,
más bien era débil. Además, prefirió
escuchar que hablar. No era un hombre de
imponerse ni con su presencia física, ni con su voz, ni con su preparación. Más bien, mostró una humildad, que la
abnegación personal de toda una vida, había convertido en una característica
muy suya. Su timidez natural era el
fruto del hábito de siempre sobre-estimar la importancia de la persona con la
cual estaba hablando.
Hay unos aspectos del Padre que son muy íntimos,
pero muy característicos: su sensibilidad exquisita, su espíritu delicado y sus
escrúpulos refinados:
Una sensibilidad que gozaba con la realización de
cuantas líneas escritas para la diversión de una niña. La satisfacción de haber creado unas líneas exquisitas,
y la alegría de ver los ojos enormes de gratitud de la niña.
Un espíritu delicado que lo hacía incapaz de creer
que uno había hecho un pecado serio, y por ende se le hizo difícil imponer una
penitencia de importancia.
Y unos escrúpulos refinados que le hicieron rechazar
y negarse a escuchar chismes o el hablar mal del otro, en fin el ejercicio de
una prudencia que muchas veces lo condujo a elegir el silencio por encima del
protagonismo.
Estos sentimientos -más propios de un poeta que de
un sacerdote-, distinguieron al Padre Jorge del resto de nosotros, por su
pureza y su transparencia; ello sin embargo, nos atrajo como mariposas a la
luz, con su calor, sus chistes, su sonrisa y su paz.
Su primer y único amor fue el Señor. Al encontrarse en su Presencia se sumía en un
anonadamiento tan profundo, que era capaz de olvidar que estaba celebrando la
Misa. Más de una vez vimos lágrimas de
amor correr por sus mejillas al contemplar al Amado.
Con estos antecedentes, no es sorpresa encontrar que
su materia predilecta era la liturgia y la oración.
El que escribe estas líneas sirvió como su editor en “El Siervo” (La revista interna de nuestra comunidad). Cuántas veces le sugería
una idea para un artículo, y el Padre Jorge, en su timidez, me contestaba con
inseguridad. Sin embargo, un par de días
más tarde, me llamaba a su habitación, me sentaba en su escritorio con él de
pie a mi lado, y -como si fuese un estudiante con su maestro- me entregaba un
texto del que comentaba: “no está todavía completo, pero a ver lo que piensas
...” Y en mis manos encontraba una joya del idioma español,
escrito con una exquisitez, una delicadeza, y un amor tan profundo por nuestra
Comunidad que muchas veces -en mi corazón- me encontraba orando: “Señor dame la altura de comentar este artículo
como Tu lo harías ...”. Y es que, en su
humildad, aceptaba todos mis comentarios ...
Querido hermano, le invito a tomar sus artículos
como un bálsamo para el corazón cansado. No importa cuál de ellos abras, encontrarás
detalles de amor, de humor, y de paz. Pero,
nunca olvides que el autor no quiere ser reconocido, sino ser como un espejo
para reflejar la gloria, la misericordia y la capacidad de perdonar de su amado
Señor Jesús.
Un campo santo, muy lejano
Manresa Loyola es un oasis de
paz, oculto y casi desapercibido en una vía comercial que lleva a miles de
camiones a los muelles de Haina, el puerto principal del país.
Es la primera Casa Jesuita
del país, acurrucada en el regazo del mar, guardando una carga de memorias
viejas. La costa de allí debe recordar a tantos Jesuitas expulsados por Fidel,
del Malecón y la costa norte de su país natal, Cuba.
La Casa se usa para retiros
espirituales, y para recibir a los Jesuitas -ya ancianos para jubilarse con
dignidad.
Dentro del recinto hay un
lugar apartado y discretamente reservado: su cementerio. Alrededor, hay grama
verde, palmeras y un suave silencio salpicado con los sonidos de las olas y los
pájaros, y el recuerdo distante de las industrias de Haina.
El cementerio está completo. El último “montículo” se llenó hace poco. Es de un Jesuita nacido en otros lares, que
vino y desarrolló su vocación aquí, y desde este silencio, bañado por las
brisas del mar, fue al encuentro definitivo con su Hacedor. Pero esta vez no es un sacerdote cubano, sino
ecuatoriano. Un hombre de paz.
Cada madrugada los rayos del
sol, recién nacidos, corren por el Mar Caribe para subir y penetrar entre las
palmeras e iluminar la sencilla cruz. Está plantada a la cabeza de un espacio
todavía esperando que la hierba le cubra. La cruz lleva la leyenda siguiente:
![]() |
P. JORGE BRAVO
N. 11-4-1924 I. 29-8-1940
† 17-6-2006 R. I. P.
|
Es aquí donde, por fin, el
Padre Jorge ha encontrado su paz definitiva, una paz que es meramente una
extensión de su vida alargándose hasta la eternidad en la presencia de su amado
Jesús.
Como diría el poeta, “Hay un
rincón de un campo santo, muy lejano, que será por siempre Jorge”.
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Cronografía
Padre Jorge Arturo Bravo Muñoz, S.J.
1924
11 Abril — Nació en Santiago, Bolívar, Ecuador
1937
Con 13 años de edad, entró en el Seminario
1940
29 Agosto — Ingreso a la Compañía de Jesús
1954
3 Diciembre — Se ordenó como sacerdote
1973
Su primera visita a la República Dominicana por la invitación de la Hermana Zora de las Hermanas Altagracianas.
1974
Enero — María Armenteros le encontró de nuevo en el ECCLA, en el “Minuto de Dios” en Bogotá, Colombia.
1978
El 15 de enero, el Padre Jorge vino al Primer Encuentro Nacional de la Renovación Carismática en la República Dominicana.
1979
3 de Septiembre El Padre Jorge llevó a María Armenteros (con Yolanda, Evaro y P. E.T.), a visitar la “Iglesia de los Jesuitas” en Quito, Ecuador. Allí el Señor le dio a María el nombre "Siervos de Cristo Vivo"
1990
Se le pidió al Padre Jorge que se quedara aquí por un año
1992
28 de noviembre "...dando la bienvenida a nuestro querido Padre Jorge Bravo, invitado por el Padre Emiliano”.
1994
El 2 de mayo le despedimos para volver a su país
El 20 de diciembre nos envió un fax diciendo que iba a viajar a Santo Domingo el 16 de enero de 1995
1995. En marzo se publicó materia suya en “El Siervo”.
1995 – 2006
Era de la provincia Jesuita de Ecuador. Desde ahora pertenece a la provincia Jesuita de Las Antillas.
Con “Ministerios pastorales” ubicado inicialmente en Manresa Loyola, Santo Domingo, República Dominicana
2002
En Julio, la puesta en circulación a cargo de Julio César Castaños, del libro de “Palabras Inolvidables del Padre Emiliano Tardif”, en la presencia del Padre Jesús Zaglul, S.J. Provincial de los Jesuitas.
2004
3 de diciembre — celebró 50 años de sacerdocio.
2006
17 de junio. Un hombre de paz encontró la paz eterna.




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