miércoles, 1 de septiembre de 2010

Una “Vida de Jesús”

 Una “Vida de Jesús” en 31 profecías 

Antes de la invención de la imprenta,
los libros estaban escritos
en rollos de pergamino como estos.

    Las profecías sobre Jesús que se encuentran en el Antiguo Testamento son muy explicitas. Se puede -casi- hacer una historia de Jesús, usando solamente las profecías. 

    De todas estas profecías, la más reciente corresponde a Zacarías, recibida unos 400 años antes del advenimiento del Mesías. El prolongado “silencio” siguiente no es más que un tiempo de expectativa comparable a la dulce espera de nueve meses de una madre antes de dar a luz a su añorado hijo. 

    A continuación una “Vida de Jesús” en 31 profecías: 

— “He aquí que la Virgen ha concebido y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”. Isaías 7, 14. 

— “Lo veo ... avanza una estrella”. Números 24, 17. 

—“Mas tú, Belén...de ti ha de salir aquel que ha de dominar en Israel”. Miqueas 5.1. 

— “Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado ... y se llamará ... Dios- Poderoso, Príncipe de Paz”. Isaías 9, 5. 

— “Los reyes se postrarán ante él”. Salmo 72, 10-15. 

— “Un sin fin de camellos te cubrirá́, jóvenes dromedarios de Madián y Efá. Todos ellos de Sabá vienen portadores de oro e incienso y pregonando alabanzas a Yahveh”. Isaías 60, 6. 

— “Y se fue por otro camino, no volvió́ por el camino por donde había venido”. 1 Reyes 13, 7-10. 

— “Raquel (es decir: Belén) llora por sus hijos ... porque no existen”. Jeremías 31, 15. 

— “Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo”. Oseas 11, 1. 

— “He aquí́ que yo envió a mi mensajero a allanar el camino delante de mí́, y enseguida vendrá́ a su Templo el Señor a quien vosotros buscáis”. Malaquías 3, 1. 

— “Una voz clama: En el desierto abrid camino a Yahveh, trazad en la estepa una calzada recta a nuestro Dios ... Se revelará la gloria de Yahveh y toda criatura a una la vera”. Isaías 40, 3. 

— “He aquí́ mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi Espíritu sobre él”. Isaías 42, 1. 

— “El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahveh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad”. Isaías 61, 1. 

— “Mirad que vuestro Dios ... vendrá́ y os salvará. Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como ciervo, y la lengua del mudo lanzara gritos de júbilo”. Isaías 35, 4-6. 

— “Revivirán tus muertos, sus cadáveres resurgirán, despertarán y darán gritos de júbilo”. Isaías 26, 19. 

— “Ellos pesaron mi jornal; treinta siclos de plata”. Zacarías 11, 12-13. 

— “Testigos falsos se levantan, de lo que nada sé, se me pregunta”. Salmo 35, 11. 

— “Ofrecí́ mis espaldas a los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba, mi rostro no hurté a los insultos y salivazos”. Isaías 50, 6. 

— “Si el justo es hijo de Dios, él le asistirá́, le librará de las manos de sus enemigos. Sometámosle al ultraje y al 

tormento para conocer su temple y probar su entereza. Condenémosle a una muerte afrentosa, pues según él, Dios le visitará”. Sabiduría 2, 18-20. 

— “Así́ como se asombraron de él muchos – pues tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre”. Isaías 52, 14. 

— “Fue oprimido, y él se humilló y no abrió́ la boca”. Isaías 53, 7. 

— “Aten mis manos y mis pies, cuenten todos mis huesos. Me observan y me miran, repártanse entre sí mis vestiduras, y se sortean mi túnica”. Salmo 22, 17-19. 

—“Todos los que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza: “Se confió́ a Yahveh, ¡pues que él le libre, que le salve, puesto que le ama!”. Salmo 22, 7. 

— “Dios mío, Dios mío, ¿por qué́ me has abandonado?”. Salmo 22, 1. 

— “Por un breve instante te abandoné, pero con gran compasión te recogeré”. Isaías 54, 7.

— “Mi paladar está seco lo mismo que 

una teja y mi lengua pegada a mi garganta”. Salmo 22, 16 . 

— “En mi sed me han abrevado vinagre” . Salmo 69, 22. 

— “En tu manos mi espíritu encomiendo, tú me rescatas, oh Yahveh”. Salmo 31, 5 

— “Todos sus huesos guarda, no será́ quebrantado ni un solo”. Salmo 34, 20.

— “Y mirarán a aquel a quien traspasaron: harán lamentación por él como lamentación por hijo único y le llorarán amargamente como se llora amargamente a un primogénito”. Zacarías 12, 10. 

— “Fue traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre él, y en sus llagas hemos sido curados”. Isaías 53, 5. 



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