lunes, 3 de abril de 1995

Anunciación 1985-1995

Los primeros diez años 

    Damos infinita gracias a Dios Padre por todo lo que ha hecho, hace y seguirá haciendo en y a través de esta Casa de la Anunciación. 
    El día 19 de marzo, 1985 -la fiesta de San José- se celebró la bendición de la Casa de la Anunciación con una Eucaristía presidida por nuestro Arzobispo -ahora Cardenal-, Monseñor Nicolás de Jesús. 

 Adoración al Santísimo 
    Seis días más tarde, el 25 de marzo -en la fiesta de la Anunciación- empezamos la "Adoración al Santísimo". 
    En principio era solamente por las tardes, pero a la semana hubo que ampliar el horario para incluir la mañana también, a petición del público que venía a todas las horas para estar con Él. 
    Para empezar confeccionamos una lista de "adoradores" para "guardar" al Santísimo. Pero muy pronto descartamos la lista como no fue necesario, porque ¡nunca estaba solo! 
    Un Siervo comentó que pasaría una de dos cosas: ó la afluencia de personas era una "moda" que pronto terminaría, ó tendríamos que aumentar el tamaño de la capilla. 
    A tres meses … aumentamos el tamaño de la capilla. 
    
    Amplificaciones 
    Más tarde toda la Casa se ha ido amplificando. Hemos añadido toda la planta segunda (con excepción de la habitación del Padre, que es parte del edificio original). 
    El comedor es nuevo. 
    El edificio de la librería se ha reconstruido tanto que quedan pocas de las paredes originales. 
    Dónde está el estudio de televisión, estaba una piscina (que era la delicia de Emenegilda). 
    Los patios se han dejado por el momento. Están servidos por bocinas, para que los que no pueden entrar en la Casa durante una Eucaristía puedan seguirla desde por fuera. 

    Ministerios 
    Después de la Adoración al Santísimo el Señor nos ha llevado a iniciar varios ministerios de evangelización y de compasión donde podemos acoger, escuchar y orar, como los ministerios de "Intercesión" y del "Teléfono de oración", los grupos de oración -abierto, de parejas y de jóvenes-. 
    Los fines de semana se deja libre para los retiros y seminarios. 
    Los lunes son reservados para nosotros, los Siervos, para reunirnos para la oración, la instrucción y el compartir. 

    El Hogar Paz 
    El "Teléfono de Oración" y el programa de radio "Alabanza" se inició en 1984 cuando estábamos todavía en el Hogar Paz en los Prados. La Romana.
    El primer ministerio de la Comunidad después de la predicación- era el ministerio de Casetes, que se inició en un retiro con el Padre Jaime Burke, en la Casa San Pablo en el enero de 1983. Una semana antes John había ido a Puerto Rico -en un avión de carga-, para conseguir las máquinas y la experiencia de nuestro amigo, Wilfredo Grajales.     
    En aquel tiempo estaban viviendo Nidia y John en una casita en La Romana, cerca al Padre Emiliano, y a una calle de Emenegilda. Allí, en la Iglesia parroquial de San Pablo (gracias a la colaboración del Padre Andrés) empezamos la práctica de rezar "Laudes" cada mañana. 

    Librería Sígueme 
    Y allí empezó el ministerio de libros con algunos folletos que el Padre Emiliano había traído desde “El Minuto de Dios” Bogotá. Desde aquel principio pequeño ha crecido el medio de evangelización tan eficaz que hoy día llamamos la "Librería Sígueme". 

    Ministerio de Radio y Televisión 
    Y finalmente, pero no por eso menos importante, "Lumen 2,000" ha sido como un puente grande que se ha abierto a la evangelización por los medios. Damos gracias a Dios por los bienhechores que lo han hecho posible. 

O Pe. Tardif  Evangelizando e proclamando
“EU REZO E JESUS CURA! ...
Traducción:  “Yo rezo y ¡Jesús cura!...
(Fátima, Portugal, noviembre 1994)

     El primer ministerio 
    Hoy día los Siervos -fieles a su primer ministerio de evangelización- se desplazan desde la Casa de la Anunciación por todas partes para llevar la Buena Nueva de que Jesús está vivo en parroquias, colegios, grupos familiares, cárceles y calles. Y, a través de la adoración y la evangelización, cada día vamos siendo testigos de las maravillas del amor misericordioso de nuestro Padre Dios. 
    Como María, salimos de la Casa de la Anunciación para anunciar la Buena Nueva, como la samaritana, traemos a otros a beber del agua que brota para la vida eterna, y como siervos volvemos cansados y contentos. 
Nidia y John

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